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No es fácil escribir esta nota referente a la variación de las cosechas de grano en la Argentina en los últimos años.
En la última década se produjo un sostenido aumento de producción pasando desde las 50M de toneladas de grano a “pellizcar” las 100M de toneladas en la campaña 2007-08.
Tanto los productores, como los técnicos en la actividad, consentidos por los medios de comunicación, grandes proveedores de insumos como semillas, fertilizantes y agroquímicos, sostenían atribuyendo el fenómeno casi exclusivamente al incremento tecnológico implementado en los campos; por allí soslayadamente alguno hacía referencia a más de 10M de has. en la Pampa Húmeda Argentina en las que se sustituyó la ganadería por cultivos agrícolas, fundamentalmente con soja.
También se entraba a considerar un tanto la variación que producía una mayor o menor precipitación de agua en la campaña; pero fuertemente se sostenía que se habría encontrado con la gran tecnología implementada (nuevos cultivares, biotecnología, control de malezas, rotaciones, control de plagas, siembra directa, manejo del agua en el perfil, seguros, etc.), la gran solución para ser casi independientes de las lluvias y las heliofanías por venir para mantener una sustentable producción anual.
He aquí, y es bueno hacer el siguiente análisis, en la coincidencia que se produce a partir de marzo de 2008 con la “remanida y discutida” ley 125, e iniciación de una sequía casi sin precedentes por su incidencia en los esquemas productivos hoy implementados.
Toda la campaña agrícola 2008-09 sirvió para “amenazar” con una menor implementación de tecnología; menos semillas de calidad, menos laboreo del suelo, menos compra de equipos nuevos, menos agroquímicos, menor uso de fertilizantes, etc. y por otro lado se acentuaba las menores precipitaciones de agua en toda la zona agrícola, salvo pequeños nichos.
Llegado el verano y otoño se produce nada menos que una merma casi del 40% en toneladas de grano para la campaña con referencia a la campaña anterior; recrudecen entonces las justificaciones por la menor tecnología implementada, en igualdad con la sequía instalada.
Iniciada la campaña 2009-10 en panorama era un calco de la anterior, con las mismas “amenazas” de no implementación de tecnologías, que a la postre seguramente no pasaron a ser diferentes que las implementadas en la campaña anterior; pero resulta que a partir de la salida del invierno se empiezan a comportar las lluvias en la región con las tendencias normales, lloviendo bien en primavera, moderadamente como para dejar sembrar bien, un verano con lluvias suficientes y a veces excesivos en pequeñas áreas, luego un otoño excepcional para cosechar, si es por la humedad en suelos y ambiente nos referimos; que terminamos con una nueva cosecha, muy parecida en volumen a la de 2008-09 con algún valor en u$s más, por tratarse de una mayor preponderancia en granos de oleaginosas que cotizan mejor.
Entonces aquí, tanto para productores, técnicos, medios de comunicación, grandes proveedores de insumos, etc., les corresponde hacer un “mea culpa” por el error de interpretación del fenómeno y no “enfanatizarse” con un mérito aún no logrado de la tecnología versus el ambiente.
Lamentablemente, leyendo los últimos suplementos y revistas agropecuarias, se vuelve hoy en día a proyecciones de hasta 150M de toneladas en cinco años más, sin hacer una mención del riesgo ambiental.
Convengamos entonces que el agua de lluvia continúa siendo el factor más preponderante en los resultados de cosecha de secano en nuestra zona agrícola argentina, que disponemos de tecnologías para atemperar las variaciones como barbechos, rotaciones, control de malezas y plagas, etc. y que sigue siendo importante investigar e invertir en tecnologías que tiende a una mayor estabilidad productiva.
Si se pudieran establecer políticas para mayor y estable producción, indudablemente, educar para un mejor manejo del agua en los suelos como lo hacía el INTA en épocas de su esplendor, es una asignatura actual para insistir, y por último mi opinión personal es que ha llegada también la hora de mirar e investigar las grandes posibilidades de implementación de RIEGOS BASICOS Y COMPLEMENTARIOS que posee el campo argentino, mediante estímulos económicos para que ellos se concreten.
Por Ing. Agr. Esvelio Vergez
Esveliov-1@tmail.com |
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