| |
El contexto internacional, altos precios sostenibles en el tiempo y clima a favor (lluvias anteriores a la siembra) indican que los números serán positivos en todas las regiones.
En los campos argentinos, los girasoles parecen aún más brillantes bañados por el sol y las buenas perspectivas para la campaña 2010/2011. En todo el territorio nacional se sembraron, muy probablemente, más de 1,5 millones de hectáreas, un piso de un 35% más que en 2009.
Carlos Feoli (INTA Pergamino, Buenos Aires), coordinador del Convenio INTA-Asociación Argentina de Girasol (Asagir), explica por qué 2010 será el año del girasol: “Hay una recuperación importante respecto a 2009. Las precipitaciones generalizadas que han ocurrido en la zona de producción, en La Pampa, por ejemplo, dan un marco ideal para la siembra, además en el NEA se han sembrado más de 300 mil ha, una señal que indica el rumbo de la campaña desde que la región marca el inicio de la siembra. Está muy bien el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde hay buenas condiciones para la implantación del cultivo”.
El girasol, una vez establecido, tiene mecanismos de defensa que le permiten producir cuando otros cultivos no pueden hacerlo. Por este motivo, es una gran oportunidad para el productor. Por esto, el técnico del INTA estimó que “el millón y medio de hectáreas sembradas de girasol podría ser superior. Pocas veces se van a dar campañas con las circunstancias que tenemos hoy. El productor tiene la posibilidad de volver a darle al cultivo el espacio que se merece”. Estos números contrastan con el 1,2 millones de hectáreas de 2009 debido a una convergencia de factores como la sequía y la coyuntura.
Las razones de este buen momento para el girasol son el crecimiento de la demanda internacional del aceite de girasol, 25.6% superior a la de tres campañas atrás y la devaluación del dólar. La seca en Europa del Este y la menor campaña argentina, único oferente importante en el Hemisferio Sur, produjeron una sensible baja de los stocks a nivel local y global. En el Hemisferio Norte faltan 2,15 mt de girasol, con consecuencias en el mercado: todo indica que los precios se mantendrían sostenidos como el caso del valor FOB del girasol que es de 1.060 dólares la tonelada según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
Es en este marco que el INTA surge como clave ya que, detalló Feoli, “es el proveedor de tecnología apropiable y no apropiable. Esto significa un compromiso muy fuerte para la institución a la cual se le reconoce en particular las capacidades humanas, con referentes en prácticamente la mayoría de las disciplinas”. Como sintetizó el técnico: “En un contexto en el que la tecnología es la protagonista principal, el INTA, junto a las universidades, es el epicentro”.
Primeras vueltas del girasol
La producción comercial de girasol en la Argentina comenzó en 1930 con variedades de polinización abierta. Los híbridos hacen su aparición en los años '70 y su uso se generaliza en la década del '80.
La superficie del cultivo varió hasta alcanzar 3,5 millones de hectáreas sobre fines de la década del los '90, en 2000/2009 la superficie osciló alrededor de los 2,2 millones de hectáreas aunque en la campaña 2009/2010 la superficie cayó hasta los 1,2 millones de hectáreas (Informe Quincenal Mercado de Granos INTA Pergamino e Informe Asagir, agosto 2010).
La Argentina, junto a Rusia y Ucrania, es uno de los tres principales actores del mercado mundial de aceites y harinas proteicas derivados de dicho cultivo, razón por la que la evolución de la oferta argentina es mirada con atención por los operadores del mercado internacional. Como consecuencia, el resultado de cada campaña argentina influye sensiblemente en el nivel de oferta mundial de los productos derivados del girasol.
El constante trabajo de los técnicos del INTA resulta en abundante información para la producción primaria, cuyos protagonistas demandan este tipo de información a los fines de ajustar decisiones de manejo y conducción del cultivo.
Una red llena de semillas
Destinada a brindar información precisa y confiable sobre la genética disponible para la siembra, el INTA conduce desde hace ya muchos años la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Girasol (RNG).
Con el ánimo de fortalecer esta actividad, el INTA y Asagir firmaron en 2001 un Convenio de Colaboración, en el que acordaron trabajar en forma conjunta en la definición del protocolo de ensayos, en la determinación de áreas de experimentación, en la implementación de un mecanismo de evaluación externa a cargo de auditores independientes y en la publicación de los resultados.
La RNG es un conjunto de entre 30 y 35 sitios experimentales con más de 50 ensayos donde personal profesional del INTA y colaboradores son responsables de la elección de lotes para implantación y conducción de ensayos de híbridos de girasol convencional y CL, linoleico, alto oleico y confitero, destinados a realizar una precisa caracterización del material genético comercial y precomercial producido por la industria semillera argentina.
La elección del cultivar a sembrar debe contemplar, en cada ambiente, su comportamiento sanitario y agronómico, y rendimiento y contenido de aceite. Estas características determinan seguridad, productividad y rentabilidad del cultivo.
El ambiente afecta el comportamiento de los cultivares en forma diferencial generando variaciones que son necesarias de interpretar y conocer. Los ensayos de evaluación de cultivares, distribuidos en toda el área girasolera argentina, brindan esa información y contribuyen a la toma de decisión para seleccionar el híbrido que más se adapte al ambiente donde se realizará la siembra.
Piedra libre al mejor cultivar
¿Cómo dar con el cultivar que reúna las mejores características? Para dar con la respuesta, técnicos de la RNG dan algunas pistas (Cuadernillo Asagir - Red Nacional de Evaluación de Cultivares Comerciales, agosto de 2010, Convenio INTA - Asagir): “Se debe elegir aquel o aquellos que mejor se adapten al ambiente y a la circunstancia del productor”. Entonces, explican, deben evaluarse las características del sitio del cultivo: potencial productivo, vientos, ocurrencia frecuente de enfermedades, limitantes de profundidad, malezas, otros. El énfasis debe ponerse en primer lugar en considerar los condicionantes más fuertes.
Es aconsejable, según los expertos del INTA, el uso de cultivares que se hayan destacado en los ensayos de, al menos, las dos últimas campañas. Además, debe considerarse la información de aquellos ensayos realizados en la localidad o localidades más cercanas al lote de producción.
Por Carlos Feoli
INTA Pergamino
pergira@pergamino.inta.gov.ar |
|