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Si bien recién empezamos a cosechar la gruesa 2010/2011, para aprovechar las ventajas que nos brinda una herramienta tan útil como la planificación es imprescindible que nos tomemos un rato para empezar a pensar el contexto en que se llevará a cabo la próxima campaña 2011/2012.
Evidentemente no será este 2011 un año más para el país, teniendo en cuenta el proceso electoral que tenemos por delante y está claro el protagonismo político que ha tomado el sector agropecuario desde el conflicto por la Resolución 125 del 2008.
De todos modos no es la política nacional el único ni el más importante de los factores que configuran las condiciones donde se mueve nuestro negocio.
La política económica de los países formadores de la demanda de alimentos, como por ejemplo China, los factores políticos desestabilizadores del precio del petróleo y su impacto en la recuperación de la economía global, las estrategias de inversión de los grandes fondos de capital y por supuesto el comportamiento del clima en los grandes países productores son seguramente elementos mucho más determinantes que nuestro propio devenir político interno.
Trataremos en esta nota de repasar esta lista de variables intentando entender cómo pueden impactar en los resultados de nuestro negocio agrícola.
Demanda firme
La situación actual de la demanda de alimentos está muy sólida debido a los volúmenes de consumo en las economías emergentes donde cada vez mayor población mejora su dieta en calidad y cantidad, de la recuperación de los mercados de las economías desarrolladas sumado a los crecientes usos de los granos con destino a biocombustibles.
Para muestra basta el dato de los niveles de stocks de granos muy bajos y por ejemplo en soja, una vez terminada la cosecha sudamericana, estaremos parados en el stock mundial más bajo de las 6 últimas campañas.
Es decir que partimos de una situación de oferta / demanda muy ajustada que genera optimismo en cuanto a que se mantengan niveles de precios altos similares a los de las últimas semanas.
Ahora, esta situación de inicio puede verse afectada por distintas variables que trataremos de analizar a continuación.
Inflacion en china
Está más que claro el papel de China sobre la demanda mundial de alimentos debido al aporte de los fenomenales volúmenes de granos que requiere para satisfacer su mercado interno, especialmente soja.
También, está clara la altisima dependencia de nuestras exportaciones a estos países, específicamente, las exportaciones del complejo sojero a China.
Por otro lado, los niveles de creciente inflación en todo el mundo están generando preocupación por el fuerte impacto político que tiene el fenómeno inflacionario, especialmente sobre el incremento de los precios de los alimentos.1
Esta preocupación puede traducirse en la aplicación de medidas para mitigar la inflación, como por ejemplo, subas en las tasas de interés, medidas que tienen el inmediato efecto de frenar el crecimiento con su consiguiente disminución en los volúmenes de consumo y su impacto bajista sobre los precios de los granos.
A mi entender, esta es una de las amenazas más claras con que nos encontramos en el mercado granario a mediano plazo.
Si las autoridades chinas avanzan con este tipo de medidas es de esperar un escenario bajista en el mercado de comodities en general y de los granos en particular.
1 Cabe aclarar que cuando hablamos de inflación en casi todo el mundo estamos hablando de niveles de 3 a 5 % anual como máximo, muy lejos de los valores de entre el 25 % y 30 % que lamentablemente estamos padeciendo en Argentina.
El precio del petróleo
Las recientes situaciones de alteración y rebelión política en los países árabes productores de petróleo, como Egipto y Libia, han acelerado el incremento en el precio del petróleo que ya venía creciendo debido a la lenta pero permanente recuperación de las economías centrales y, este es otro tema clave por el impacto que este incremento puede tener sobre esa recuperación que la economía mundial viene mostrando.
El efecto que el petróleo tiene sobre todos los precios de la economía podría alimentar negativamente la variable analizada maá arriba (inflación) y, además reducir la demanda por una economía global recesiva.
A corto plazo las situaciones de incertidumbre como las que se están planteando en estos países productores de petróleo generan decisiones para acotar riesgos que se reflejan con tomas de ganancias y cambios en posiciones de mercado, especialmente de los grandes fondos de inversión, por lo cual la tendencia a la baja puede fortalecerse.
Adicionalmente, sabemos que el petróleo incide en el precio de casi todos los insumos de la agricultura, por lo cual esto impactaría negativamente en las decisiones del paquete tecnológico a aplicar en cada cultivo (menos fertilizantes, menos agroquímicos, menos labores, etc.) y por lo tanto repercutiría en rindes más bajos.
La parte positiva de una suba de petróleo es que cada dólar que sube el barril mejora la factibilidad económica de los negocios de biocombustible pudiendo compensar en algo los efectos negativos comentados anteriormente.
Clima
Como siempre en nuestra actividad agrícola en secano el factor climático es decisivo.
En una situación de oferta/demanda tan ajustada como la que describíamos más arriba, algún evento climático negativo en los grandes países productores seguramente gatillará una situación alcista en los granos.
A los efectos de nuestras decisiones de siembra en este sentido en nuestra región pampeana como siempre habrá que seguir los pronósticos de mediano plazo, especialmente el comportamiento del fenómeno NIÑA/NIÑO que hoy se encuentra en NIÑA con alguna tendencia hacia una situación neutra pero aún sin un panorama claro.
No obstante ya venimos, en buena parte de la región, de una situación hídrica desfavorable por lo cual esto ya es una certeza que deberemos tener en cuenta herramientas de manejo del agua en cada cultivo de la próxima cosecha , especialmente para la cosecha fina.
Política nacional
Ya marcamos más arriba la importancia del evento electoral que nos espera este año y además, el papel principal que el sector agropecuario ha pasado a jugar desde el año 2008.
Ahora, lo que quizás deberíamos tratar de discriminar es la importancia relativa de lo que pueda pasar en las citadas elecciones.
A los efectos de abrir este análisis queremos distinguir distintos items donde la política nacional puede impactar.
Por una parte está el tema retenciones, por otra parte la intervención estatal en los mercados y por último, el clima para los negocios agrícolas.
Si nos ponemos a analizar el tema retenciones lamentablemente la visón del autor de la nota no es muy optimista, ya que el ingreso que hoy constituye el impuesto a las exportaciones es clave en la caja de cualquier gobierno.
Parece casi inevitable, que sea quien sea el nuevo gobierno estará obligado a efectuar una revisión de ingresos y gastos si es que toma nota de los crecientes síntomas de agotamiento del actual esquema económico con superavit ya inexistente o deficitario, alta inflación y montos erogados por subsidios de todo tipo que crecen exponencialmente.
Pensar que en este escenario alguna administración resigne los aproximadamente 10.000 millones de u$s anuales que las exportaciones granarias aportan al resto de la economía es casi ingenuo. En realidad para ponerlo en otras palabras le asigno muy baja probabilidad de que las retenciones bajen a corto plazo.
Otro panorama un poco más optimista se puede dar con las restricciones a las exportaciones.
Desde ya que en mi análisis se contemplan las opciones políticas que considero con mayores posibilidades de triunfo electoral con todo respeto por las que aquí no considero, por lo menos por el momento.
A como están las cosas actualmente no estaría muy desacertado imaginar una reelección de Cristina Kirchner moderada o de otra alternativa intermedia, por ejemplo Daniel Scioli, dependiendo de cómo se resuelva la política interna del oficialismo. En este caso probablemente la situación no sería muy diferente a la actual.
Quizás el mayor riesgo esté centrado en una reelección de Cristina Kirchner seguido de un giro más radicalizado en la política de enfrentamiento con el sector agropecuario donde probablemente se acrecienten los mecanismos de regulación de exportaciones además de la consolidación de los destratos cotidianos con el sector.
Una situación de triunfo de la oposición de la mano del peronismo federal o del radicalismo quizas sea la mejor situación esperable, al menos en los papeles, y habría esperanzas de alguna mejora en la situación de las restricciones de exportación y/o baja de retenciones en trigo y maíz, pero la verdad no me comprometería demasiado con asegurar que aún en esta opción se cumplan estas mejoras.
Conclusiones
Con el repaso de las principales variables identificadas en esta nota cada empresario agrícola tendrá que sacar sus propias conclusiones y pararse en el escenario que más cómodo se sienta.
En definitiva, la realidad es que la bola de cristal no la tiene nadie y en medio de la dinámica volátil del negocio lo único seguro es que cada una de las variables que repasamos se irán modificando dia a día por lo cual hasta el mismo día de de sembrar se hará necesario repasar cada etapa del negocio, y como siempre lo que decidirá el futuro es tener Fe e ir para adelante.

Por Ing. Agr. Víctor Piñeyro
victor.pineyro@gmail.com
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