| |
Deberíamos, en principio separar a estos animales según su tamaño y porte, para definir el riesgo de su ataque, que puede ser incluso mortal.
Pero en esta oportunidad voy a referirme al aspecto psicológico solamente. Hablaré del perro que muerde circunstancialmente en una plaza o calle, la mano de quien pasa cerca o nuestra propia mano.
En principio su propietario si es que lo tiene, debería llevarlo con collar, correa y bozal de ser necesario. Pero supongamos que es nuestro perro manso que toma por primera vez esta actitud. En principio puede estar sufriendo algún agudo dolor de oídos o dientes. Luego puede haberse asustado o desconfiado de algún movimiento, extraño para él, que hayamos hecho nosotros. Puede estar sobreexcitado por la presencia de otros animales o de una perra en celo.
Cualquiera sea la razón su mordedura será una dolorosa complicación para nosotros y un verdadero problema si muerde a un extraño. No olvidemos que deberá ser remitido a un profesional para realizar las pruebas de rabia, en el Instituto Pasteur.
Podremos incluso enfrentarnos a una causa por daño. Todas estas cuestiones si son ajenas al temperamento del perro, pueden surgir de causas externas, que deberemos observar. Por ejemplo, un sonido o sirena para nosotros imperceptible y que a su agudo oído puede afectar.
Una dolencia física como hemos dicho.
La cuestión es que muy raramente nuestro fiel amigo se vuelve sobre nosotros o nuestros seres queridos. Su lealtad probada durante siglos, ha sido incluso resaltada en historias como la del perro de Ulises, que según el relato del autor, murió al verlo llegar y fue único en reconocerlo.
La mejor manera de evitar estos accidentes es tomar nosotros desde el primer día de llegada a nuestra casa, el rol de alfa. Es decir, ser quien lo domine. Sin violencia, sin golpes. Pero nuestra autoridad será su guía.
No deberemos nunca sincronizarnos con sus instintos. La responsabilidad será siempre nuestra. Es el rol que nos toca a los humanos cuando tomamos seres vivos de la naturaleza. Ya que al menos por el momento somos los reyes de la Creación y los custodios de quienes nos acompañan en esta maravillosa aventura de disfrutar la Tierra.
Por Marta Nardelli
Asoc. Arg. del Terrier de Campo
terrierdecampo@yahoo.com.ar
|
|