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Que los tiempos han cambiado, lo sabemos. Que los tiempos modernos han traído beneficios también. Pero para muchos todo tiempo pasado fue mejor
Precisamente para estos paisanos del nuevo milenio que rememoran marchas y cabalgatas por caminos reales, cruces de montañas y demás hierbas. Vayan algunas sugerencias del autor.
El caballo será decisivo en el éxito de una travesía. Pero aunque parezca mentira, el recado que usemos será también quien defina la aventura.
Comenzaremos por colocar sobre el lomo, la sudadera, si es posible de lona.
Seguidamente el mandil moderno, si se puede no de goma espuma.
A continuación dos o tres matras, de esas que nos quitan el sueño, para mullir el asiento.
A la hora de elegir los bastos, especialmente recomiendo los más livianos.
Se trate de cangalla chilena, lomillo de pato, basto victoria o albarda.
La encimera o lomera, es la pieza que ajusta las pilchas del recado.
Lo ideal es que sea fina para evitar apretar riñones o cruz.
Esta comodidad que le brindamos al animal, redundará en el éxito de la cabalgata.
La cincha sugerimos que sea corrediza y de lona. Para no apretar demasiado las argollas sobre la piel del animal.
Los estribos que penderán de la encimera podrán ser a gusto del jinete.
Un mullido cojinillo de oveja, cuando pasen las horas, nos dará razón de porqué el gaucho lo usó. Permitirá el paso del aire y refrescará el asiento.
A la hora de poner el sobrepuesto, podremos elegir uno de carpincho, de algodón o de lana tejida.
Finalizamos sujetando todo con el pegual o sobre cincha.
Si está bien ajustado todo, evitaremos accidentes.
La cabezada nos gusta de cuero crudo por su resistencia y comodidad para el montado.
El freno, la pieza más importante en mi opinión, no debe quedar flojo en la boca, para evitar golpear muelas y encías.
Es aconsejable llevar un atador y un bozal para cuando descansemos y nuestro caballo aproveche para comer.
Prefiero el caballo herrado y el recado lo más chico y liviano posible.
De aquellos viejos gauchos que dormían a la intemperie, sólo copiemos su destreza en el manejo de las riendas y su amor a la tierra.
Por Ricardo Nardelli
Asoc. Tradicionalista San Ramos de la Fortinera
traslonuestro@yahoo.com.ar |
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