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Riesgos y recompensas
El término riesgo se asocia a situaciones que involucran incertidumbre, en el sentido de que el rango de posibles resultados para una determinada acción es amplio, variable y puede resultar con errores significativos.
Está claro que en los negocios el riesgo es indispensable ya que es totalmente inherente a la apasionada aventura de emprender y cada negocio en particular enfrenta incertidumbre que conforman lo que se llama un “Perfil de Riesgo” que debe ser analizado, medido y gerenciado para esperar una balanceada y proporcional recompensa.
Quiero, en esta nota, enfocarme específicamente en la situación de la agricultura en Argentina de los últimos años para postular la hipótesis de que el Perfil de Riesgo de este negocio parece estar cada vez más sometido a cambios que lo colocan en condiciones de alta inestabilidad.
Si bien el origen y la naturaleza de las variables que generan Riesgo son diversos, quisiera poner foco en el Marco Normativo, la Volatilidad de Precios y la Variabilidad Climática debido a que a mi entender estas son las cuestiones que cada vez se mueven con mayor velocidad e imprevisión.
Marco normativo
Los Riesgos de que Cambien las reglas de Juego
En primera instancia menciono el Marco Normativo ya que es una de las variables que muestran creciente presión sobre el negocio agrícola. Esto se traduce en distintos planos como la normativa fiscal, laboral, operativa, ambiental, etc. Si bien es una de las características del negocio que más se ha complejizado creo que es la que menor incertidumbre debería generar ya que con seguridad será creciente en casi todo el mundo y especialmente en la Argentina. Hay que esperar escenarios más riesgosos en este sentido.
Volatilidad de precios
Con respecto a los precios casi todos los análisis de prospectiva de demanda de alimentos, energía y otras materias primas coinciden en observar tendencias que sostendrán fundamentos alcistas para granos y oleaginosas para las próximas décadas debido al sostenido crecimiento demográfico acompañado de mayores ingresos per cápita en países secularmente rezagados en estos indicadores.
Pero no hay demasiado énfasis en recalcar que precios altos no significan precios estables, por el contrario, los indicadores de volatilidad han crecido casi en forma paralela al nivel de precios de los últimos años y un mismo negocio cambia drásticamente su rentabilidad con muy pocas semanas de diferencia. No hace falta ir tan lejos, se puede recordar como ejemplo el recorrido de suba y violenta baja de los precios en 2007/2008, o el más reciente de estas últimas semanas desde septiembre de 2011.
Según un documento reciente de la FAO (1) *, este es uno de los problemas donde mayor foco tendrá que poner la agricultura de todo el mundo.
Los períodos de volatilidad elevada de los precios no son nuevos, pero se teme que dicha volatilidad esté aumentando.
Esta mayor volatilidad está relacionado con la aparición de nuevos factores que contribuyen a ella: un factor importante es el incremento de fenómenos meteorológicos extremos como consecuencia del cambio climático y la expansión de la producción de biocombustibles a partir de materias primas agrícolas, que podría reforzar el vínculo entre los precios de los productos agrícolas, especialmente el maíz, la evolución y las condiciones en los mercados energéticos internacionales.
Por otra parte, el aumento de los precios reales de los cultivos también ha dado lugar recientemente a un incremento de la producción en algunas zonas donde la volatilidad del rendimiento también es mayor, tales como las áreas productoras de granos en torno al Mar Negro. En la medida en que estas zonas aumentan sus cuotas de mercado de exportación, un incremento en la volatilidad de la oferta de estas regiones podría afectar a la volatilidad de los precios.
Adicionalmente, la fortaleza de la demanda y el cambio en la estrategia de reserva de la naciones han generado ajustados índices de stock / consumo que también contribuyen a fuertes modificaciones de precios.
Otra cuestión es el papel de la especulación en la volatilidad reciente del mercado, que ha estado rodeado de una considerable controversia, por lo que se requieren más datos al respecto basados en investigaciones.
Riesgo climático
Por último, con respecto al riesgo climático, están más que cercanos los recientes eventos de sequía de 2008 y el de la presente campaña para entender el durísimo impacto que la escasez de agua o un siniestro climático puede generar en los resultados.
Podemos distinguir 3 escalas distintas de variabilidad climática en la agricultura de secano.
Por un lado, como siempre destacamos, la enorme mayoría de la agricultura argentina se realiza sin techo y sin riego lo que constituye el primer factor de variabilidad con que se enfrenta el agricultor. Nunca hay certeza absoluta de cuándo y cuánto lloverá y cuando se producirán las primeras o últimas heladas.
En esta escala todos los avances que los investigadores han generado en los últimos años acerca del fenómeno ENSO (Niña / Niño) y su impacto en las condiciones de humedad en América del Sur contribuyen enormemente a tomar ciertas previsiones para su manejo.
En otra escala y por otra parte, dos fuertes sequías en menos de 5 años quizás merezca la opinión experta de los agrometeorólogos para entender si hay algún cambio de tendencia en el ciclo de mayor humedad del que goza la pampa húmeda desde mediados de los años 80.
Por último, en una tercera escala quedan todas las teorías de Cambio Climático que existen y que en menor o mayor medida y con distintos fuentes de origen preveen fenómenos climáticos más extremos.
Herramientas para un nuevo perfil de riesgo
Con este complejo panorama está claro que no podremos seguir haciendo las cosas exactamente como hasta ahora.
Una nueva realidad requiere adaptarnos rápidamente para que nuestras empresas puedan sobrevivir y crecer.
Sin duda que habrá que pensar en nuevas estrategias para afrontar racionalmente este nuevo perfil de riesgo para la agricultura.
Afrontar racionalmente el riesgo significa aplicar procesos de Análisis de Riesgo (Risk Analysis) que nos permita identificar el origen del mismo, cuantificarlo y mitigarlo con herramientas específicas:
diversificación geográfica, de fechas de siembra, de cultivos, uso de distintos híbridos, variedades y esquemas de manejo para captar todo el espectro de oferta ambiental (agua, radiación y nutrientes), alternar moléculas y estrategias de control para mitigar resistencia de plagas, son ejemplos de herramientas para reducir la incertidumbre.
Usar coberturas de precios con agricultura por contrato, forwards, mercados de futuros y opciones y pensar estrategias comerciales nos ayudarán a acotar la volatilidad de precios.
También debemos utilizar más y mejores coberturas de seguros para eventos climáticos.
Pero lo principal será ejercitar un pensamiento que nos permita planificar a largo plazo y razonar el negocio agrícola en términos de riesgo lo que significa inexorablemente asumir que la agricultura nos exigirá cada vez herramientas más sofisticadas y criterios más profesionales.
Por Ing. Agr. Víctor Piñeyro
vpineyro@fibertel.com.ar
Socio Consultora SolutioAGRO
Docente - Asesor privado
(1) * El estado mundial de la agricultura y la alimentación
organización de las naciones unidas para la agricultura y la alimentación
Roma, 2011
http://www.fao.org/docrep/013/i2050s/i2050s.pdf |
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