| |
Como en los cierres de los bailes de carnaval de otros tiempos,
donde las mascaritas se sinceraban y lucían una sonrisa al quitarse la careta, pienso que es el momento, algo tarde por cierto, de que nos dejemos de pamplinas y llamemos las cosas por su nombre.
Nos hemos sorprendido al enterarnos de los sueldos de los hombres que manejan las grandes compañías y de los bonos anuales que retiran de acuerdo a los resultados. Los accionistas de esas empresas totalmente de acuerdo y felices de tener a quien por sus conocimientos toma las decisiones y como resultado obtienen los dividendos que los hace sonreír cuando ven que las acciones de sus compañías se mantienen firmes en las pizarras de las principales bolsas del mundo. Ahora bien, entre nosotros fruncimos el ceño cuando nos enteramos del patrimonio de quienes hemos elegido para administrar la intendencia de un pueblo, la gobernación de una provincia o la presidencia de la Nación, vamos a incluir en la lista a senadores, diputados y a los jueces que son la tercera base donde se apoya nuestro sistema democrático. ¿Cómo es posible que se arme tanto alboroto cuando se aumentan el sueldo quienes deben aprobar las leyes en el Congreso? Desconozco cuánto gana un juez y tampoco el Presidente de la Nación. No empecemos con la pavada de que tienen muchos beneficios, autos, choferes, seguridad, una flota de aviones y los mejores hoteles en el mundo, no. Hablo de lo que pasa a diario por sus manos y las decisiones que deben tomar.
Abajo las caretas y a darles las remuneraciones que los aleje de las tentaciones de quienes día le sugieren arreglos para decirlo de una manera elegantes. Los quieren coimear en horario completo y aún haciendo horas extras. Desde las empresas nativas a las multinacionales.
Proveedores de sistemas de computación, recordemos IBM Banco Nación, Skanka, para la construcción de obras públicas donde la misma empresa castigó a sus empleados por coimeros, pero nuestros jueces dijeron que no existió el delito. Increíble. A sacarse la careta y reconocer que deben ganar como el mejor CEO del mundo y un poco más. Pero eso sí hay que dejarlo por escrito y bien aclarado. En el momento de las elecciones cada candidato que diga cuanto quiere ganar y nosotros lo aprobamos o no en el momento de votarlo. Se le entrega a modo de adelanto todos los meses una muy buena remuneración y se evalúa de acuerdo a la administración del bien público al final de la gestión y se le entrega lo pautado y quien se opone a un porcentaje de las ganancias de las empresas nacionales. Que miren con ojo de lince cada rincón de la administración pública y que no permitan que se llenen de parientes, amigos y militantes. Que no se fleten aviones para que viaje la niña mimada en solitario para no mezclarse con el pueblo en un avión de línea. No señores, por sobre todo la estructura de administración conocida, sugiero el consejo de honor de un grupo de ancianos como había en las tribus de los nativos y que tan buenos resultados le daba, para que vigilen y revisen los informes de los auditores que no deben dejar pasar a ninguna oveja negra por la manga. Ustedes dirán y ¿los ancianos? Los mimamos y que no les falte nada. Creo que hasta el cariño de sus nietos van a disfrutar de otra manera, pues se van a sentir orgullosos de servir a la patria.
Sinceremos la situación y evitemos a nuestros representantes el mal momento haciendo malabares para justificar toda vez que tienen que hacer sus declaraciones juradas para sincerar a medias sus bienes frente a la sociedad. Abajo el antifaz, la careta y festejemos al ritmo de la murga, pues estoy seguro que nos iría mucho mejor. Basta de críticas espero sugerencias para una mejor gestión de gobierno.
Abajo el antifaz ...
Por Danilo Gallay
Sábados 12 hs
Canal Rural
|
|