Publicarg
 

Producción, Inversión y Competitividad

 
  image  
 

Partamos del acuerdo, que tanto para una empresa, como para una provincia, como para un país, es deseable la máxima producción, la máxima inversión y la máxima competitividad. Sé que hay personas que seguramente trataran de relativizar esta afirmación; en relación a, ¿los cómo?, a la pobreza, la inclusión social, la distribución del ingreso, la equidad y otras cuestiones que se han puesto de moda. Si descartamos un sistema comunista, los objetivos de producir, invertir y competir; están en la mente de los empresarios y el objetivo es: la rentabilidad de la empresa.

Me parece importante empezar por acá, porque entiendo que uno de los pilares de la sociedad, que pretende prosperar, es terminar con la hipocresía y la mentira. Actitudes, que constituyen factores fundamentales de la pobreza, la inclusión, la falta de equidad y otros males. “La ambición de producir y de invertir; tiene que ver con la posibilidad de ganar”.

No se invierte y trabaja para perder, es obvio. Asimismo, en una situación normal, sin artificios, sin subsidios, sin protecciones especiales, la posibilidad de ganar tiene que ver con “ser competitivo”.

Esto tiene que ver con el hecho de que no vivimos en “cotos”, no podemos producir lo que queremos y venderlo al precio que se nos ocurra. Si esto sucede algo está mal y los que pagan el pato, son los consumidores. La idea de regular los mercados y vivir en un coto, con cuotas repartidas de producción y consumo, han fracasado porque no despiertan justamente la competencia y ergo, la innovación. Sólo sirven al prevendismo empresarial y clientelismo popular. Sirve a una idea falsa: que se puede progresar sin cambiar, “repartiendo riqueza, sin crear riqueza, sin innovar”. “Es útil para mostrar resultados políticos a corto plazo”. “Los ricos no generan la pobreza, pero pueden contribuir a reducirle, incluso eliminarla”.

Si se dan condiciones para “invertir”. Una sociedad no puede progresar si “no se da cuenta” que las cosas cambian en forma permanente y que hay que adaptarse. Lo que ocurre en las sociedades aisladas, como ocurre en algunas tribus africanas, o en alguna población aislada, es: “el estancamiento, el atraso”. Cuando uno no cambia, como el cambio no es permanente, se atrasa. Por eso es importante el “benchmarking”, que trata de establecer comparaciones contemporáneas con otros; para aprender, para emular y si es posible, superar. Este es el motor de progreso. Si como país no nos comparamos con otros países, nos engañamos.

Podemos estar mejor que antes, pero lejos de donde deberíamos y podríamos estar. La tentación es, “no comparar, para no mostrar el fracaso”: Objetivo político de corto plazo. Los individuos tenemos una tendencia a la comodidad, a tener la “vaca atada”, al proteccionismo y no a la competencia. Pero tenemos que entender que: “si no hay competencia, no hay progreso”. ¿Por qué voy a cambiar, si no tengo beneficios por hacerlo? Al principio, la sociedad se acostumbra, porque no puede comparar su situación con otras sociedades; puede que se acostumbre pero en ese caso, no habrá progreso. Habrá estancamiento, decadencia. Las cosas se ponen viejas. “Que no se note”; constituye el objetivo político de corto plazo.

Este razonamiento apunta a señalar, que en una sociedad donde no existe la ambición de prosperar y si no hay un sano “espíritu de lucro”, difícilmente habrá inversión, difícilmente aumentará la producción, difícilmente mejorará la competitividad. “Disimular el fracaso”, es un objetivo político de corto plazo. En Argentina, resulta “políticamente correcto” decir, que se hacen las cosas sin pensar en uno; (PENSAR EN EL BIEN COMUN) que no se lo hace por dinero; que no se lo hace por lucro. Lucrar es lo que la gente procura, pero no se dice, suena despectivo, egoísta. La hipocresía es un recurso político de corto plazo.

Últimamente, algunos políticos que no tienen más remedio que aceptar, que es necesario que los empresarios ganen; parecen insinuar que su “egoísmo es un mal necesario”. La hipocresía es un recurso político de corto plazo. Un mito, que sostiene que cuando alguien gana, otro pierde. “Qué ganar-ganar, es un invento capitalista para justificar la codicia empresaria”. Mucha gente idealiza una sociedad, en la que: “todos trabajen y aporten de acuerdo a su talento y todos reciban en base a sus necesidades”; en una sociedad así uno se despreocuparía. No sería una mala idea, pero fracasó porque “el hombre nuevo”; que se esperaba haría ese sueño realidad, no devino, no surgió y en la realidad, los dirigentes de esa sociedad, en nombre de ese proyecto enviaron a la cárcel y asesinaron a millones de personas. Y cuando se decepcionaron, cuando comprobaron que no era viable, sus dirigentes optaron por quedarse con lo que era de todos.

Triste y costosa experiencia. Ideas que no funcionan, alimentan ilusiones que conducen al fracaso. No darse cuenta es una pena; que no se note es un objetivo político de corto plazo. ¿Por qué los políticos no tienen objetivos de largo plazo? Porque el largo plazo para ellos, son cuatro años, menos el costo de llegar y el costo de legitimarse, para continuar. “Nuestros políticos invocan el bien común, pero persiguen beneficios propios”

¿Cuál es entonces la condición, para lograr inversión, aumento de la producción y competitividad?

Es bueno destacarlo, aunque es bien sabido, todo el mundo lo sabe; porque es una condición racional: lo que las personas requieren es que se respete el derecho de propiedad privada; la seguridad jurídica; la estabilidad de los impuestos y la moneda; y la apertura y libertad económica. Condiciones para correr riesgo, con la ilusión de ganar.

A los argentinos no nos va mal por ser como somos, sino por hacer lo que hacemos. Otto Solbrig.

Tenemos que tener en cuenta, que es un requisito racional y justo. A nuestro país le ha ido mal, justamente por apartarse de los “principios conocidos”. Acordemos que a veces algunos de estos principios se enunciaron, pero no se cumplieron. También acordemos que sería difícil ganar una elección con esta base. Entonces uno se pregunta: ¿Por qué si es un principio que ha dado resultados, siempre que aplica: no seduce a los argentinos? Creo que porque en realidad, nunca se aplicó en Argentina integralmente y a largo plazo, cuando se contempló, se burló. Las Políticas de Estado, frecuentemente se invocaron, pero que no se llevaron a la práctica porque las necesidades inmediatas de “los gobiernos”; prevalecieron frente a las necesidades del Estado. Por eso es muy importante diferenciar: Gobierno de Estado.

Al Gobierno, lo integran funcionarios, que son resultado de elecciones democráticas; tienen funciones limitadas en la administración del Estado, en el tiempo y en atribuciones; aunque no es lo que normalmente hacen. La reelección, el pasaje a planta permanente y ser partícipes de negocios públicos, cuando son privados, son prácticas conocidas. Normalmente el Estado pasa a ser un instrumento de ambiciones políticas y particulares, de los funcionarios. Esto conspira con el largo plazo, con la ley y el destino del país. Para los Gobiernos no importa el destino del Estado, importa la suerte de los funcionarios, ni siquiera del partido, en general. Los Gobiernos se manejan con la “percepción pública” y no con la “realidad nacional”. Por eso proliferan las encuestadoras y el interés por controlar los medios de comunicación. Por eso no se piensa en el largo plazo, sino en “la próxima elección”: como objetivo estratégico de los Gobiernos y en “el diario de mañana”, el instrumento táctico. Por eso se manipula el Indec, que no es más que un índice que refleja la realidad cotidiana estadísticamente.

Darse Cuenta:

Que los generadores de pobres no son los ricos, son los malos Gobiernos. Que los malos gobernantes, terminan ricos y los pobres siguen pobres. Que con 7 u 8 mil dólares/cápita; no hay ejemplos de BUENA distribución de riqueza. No conozco. Que para terminar con la pobreza, hay que multiplicar la riqueza. Que para multiplicar la riqueza, se requiere inversión, aumento de la productividad y competitividad. Que para multiplicar la riqueza se requiere de la actitud de correr riesgos y la condición de poder obtener ganancias. Que la condición, para que ocurra la inversión, aumento de producción y la competitividad; requiere un gobierno creíble y una sociedad comprometida, capaz de hacer que el Estado – mas allá de los Gobiernos - brinde la seguridad de la plena vigencia del derecho de propiedad privada; la seguridad jurídica; la estabilidad de los impuestos, la apertura y libertad económica. Que cada vez, que los gobiernos hacen uso de las facultades del Estado, poniendo en duda cualquiera de estos principios, nos alejamos por años de las soluciones. Que la inversión, la producción y la competitividad, constituyen la base para la superación de la pobreza, la exclusión y otros padecimientos sociales, en forma digna, definitiva y sistémica. Que las posibilidades de aumento de la producción, la inversión y la competitividad; está en las posibilidades de Argentina. Que esas posibilidades se plasman, cuando el empresario nacional y extranjero, está dispuesto a invertir en Argentina. Que nada genuino va a ocurrir, si no se superan los prejuicios y antinomias, que algunos han cultivado interesadamente. Que en el fondo del problema, existe un prejuicio argentino y es que aspiramos a que las cosas cambien, haciendo lo mismo, sin cambiar. Que en el fondo los argentinos, “no admiramos a ningún país”; pareciera que no tenemos nada que aprender. Que en el fondo los argentinos, no tenemos sueños, las declaraciones de prosperidad son retóricas; no tienen razón sistémica: ¿Por qué ocurrirían? Que los argentinos en el fondo nos sentimos perfectos. Nuestra vanidad, es más fuerte que nuestra miseria.* Que el "hombre político”, acomoda sus intereses particulares, a un "idealismo político indefinido”.* Que esta realidad, tiene como aliados: empresarios que no compiten, que viven del Estado. El empleo público y en general los sectores cuyos ingresos dependen de un decreto, más que de su esfuerzo. Que esta realidad también tiene sus víctimas directas (jubilados, servicios públicos, sistema educativo, salud, etc.) e indirectas: desnutrición infantil, pobreza, marginalidad, delincuencia, etc. Que la “destrucción creativa” de la que habla Schumpeter, aparece como una amenaza capitalista, más que como el “desafío de la innovación” para el progreso. Que el Estado necesita de un proceso de “destrucción creativa” para innovar; obviamente también lo requiere la política y sin duda, los argentinos tenemos que cambiar. Finalmente admito, que no hemos tenido suerte con la clase política; pero debemos admitir también, que los argentinos hemos sido cómplices de sus desatinos. “Los argentinos nos consideramos talentosos, inteligentes”. ¿Porque lo vamos a importar, si lo podemos hacer nosotros, sale más barato porque no es importado y generamos ocupación? ¿Si otros lo hacen, también lo podemos hacer nosotros? ¿La propiedad intelectual?; ¿qué propiedad? “Aún no nos hemos dado cuenta, que no podemos tirar la basura en cualquier parte”. “Las cosas mientras sirven son mías, cuando ya no sirven son de los otros”. “La verdad tiene que ver con lo que me parece, no con la realidad”. “Admiro lo que quiero, lo que me pertenece: mi nieto, mi hijo, lo mío”.

“If”

Si no admiro para aprender;
Si no aprendo para saber;
Si no lucho para conseguir;
Si no respeto la propiedad de los otros, ¿quién respetará la mía?

*Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957)

Por Víctor Trucco
5° Congreso de Economía Provincial
Santa Fe 2015
24 y 25 de Septiembre

 
 
 
 
 
 
 
 
akron auspiciante mamasu escobedoehijos kws semillas rotor acoplados tanque
 
 
copyrightPublicarg 2009 - Publicarg marca registrada Todos los derechos reservados l Webmaster Circo de Ideas

 

akron auspiciante mamasu escobedoehijos lecar rotor acoplados tanque

Inicio l Agro l Empresa l Productos l Clasificados l Contáctenos l Mapa del sitio

© Publicarg 2010 - Todos los derechos reservados l Webmaster Circo de Ideas