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El Congreso no puede conceder al Ejecutivo Nacional, ni las Legislaturas Provinciales a los gobernadores de provincias, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos quede a merced de gobiernos o persona alguna.
Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable y sujetaran a los que la formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames Traidores a la Patria.
A modo de recordatorio para nuestros representantes, mencionamos el artículo 29 de la Constitución de la Nación Argentina. Digo recordatorio pensando que la han leído, y digo de la Nación Argentina, para algunos distraídos que pueden pensar que es de algún País lejano y por tal motivo darle una relativa importancia.
Quienes no sólo en conocimiento del artículo buscan a través de artilugios, violar la letra de la Carta Magna, sepan que hay un pueblo, que de vez en cuando se pone a leer y les puede pedir cuentas, pues a pesar de las asociaciones que llevan adelante, por convencimiento o por adhesión voluntaria o favores remunerados, el pueblo el eterno soberano sabrá exigir, que se aplique la ley.
Antepusieron al pedido de facultades extraordinarias, un "estado de emergencia nacional", pintando de esta manera un apocalíptico panorama, para lograr un vía libre para el tren, donde viajan acciones y manejos que de otra no podrían salir a la luz del día.
Si bien no gobernamos, sino a través de nuestros representantes, esperamos de Ellos una sincera demostración de reciprocidad al voto de confianza que le brindamos en el acto eleccionario.
En soledad el ciudadano y ante tanto acto incomprensible de sus representantes, piensa que lo olvidan, anteponiendo las razones profundas de la lealtad partidaria, cuando no las apetencias personales. Piensa que lo olvidan y que lo usaron. Quienes le pidieron el voto ahora dicen que no asumen, y se sienta en la banca alguien a quién el ciudadano nunca le vió la cara. Esto es una estafa a la que llaman candidaturas testimoniales.
Con que cara me van a enfrentar en un discurso o me van a pedir el voto más adelante. Tenemos memoria, Señores. Aunque Uds. nos olviden. Gobernadores, Ministros, Vicegobernadores, Intendentes, nos engañaron para quedar bien con su Jefe y les parece que todo puede seguir igual, acá no ha pasado nada. Si se los apura le pueden confesar que de lo contrario no pueden gobernar pues les cortan los víveres. ¿Desde cuándo el dinero que les corresponde a las Provincias está a la sola firma y a distribuir de acuerdo a las simpatías del Primer Damo de la Nación?. Pero así son las cosas, una sonrisa para el lado de Olivos y un corte de manga para el lado de quienes los eligieron. Pensando en el 2011, el matrimonio presidencial, ya sabe que tiene un primer voto asegurado, el del Gobernador de Corrientes, que a días de asumir del brazo de los radicales, luego de tomar un café en Olivos, salió prometiendo amor eterno. Poriajú correntino, hasta la otra elección no hay revancha. Y nosotros, ¿hasta cuándo tendremos que esperar?.
Ya me da miedo pensar en otra campaña electoral llena de promesas y mentiras, crucificado en el cielo como rayo, mientras llueve para otros. Tengan un poco de misericordia con la gente y no la hagan sentir tan torpe, ganen un poco menos, para no pensar que no sabemos sumar.
Repartan un poco el juego y ganemos una mano nosotros de vez en cuando. Quizás todo esto es una obra y en el momento que se repartieron los roles, no les avisaron que era ficción.
No somos el pueblo conquistado al que se puede saquear. Somos el pueblo que los ha elegido para ejercer una administración transparente, en la que si es posible ganemos todos
Poriajú – pobre en guaraní |
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