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La culpa la tiene el TAMAÑO del ESTADO

 
   
 

Grosso modo y sin dibujos, los ingresos y los de gastos de la Nación de 2009 fueron $240.000 millones. Según el presupuesto del gobierno para 2010, los ingresos crecerían al 17%, o sea, $41.000 millones. Sin embargo, van a creer como mínimo al 21%, o sea, $51.000 millones, o sea, $10.000 millones más que en el presupuesto 2010. Por su parte, el gasto público según el presupuesto 2010 crecería 12,4% anual (viene al 30% anual), o sea, $30.000 millones.

Si se congela el gasto primario (en 2007 fue récord en 200 años de historia y desde ahí, los sigue rompiendo junto con la presión impositiva sobre el sector privado que está en blanco, que ya llega al 50% del PBI) y los ingresos crecen al 21%, la Nación tendrá $40.000 millones más que en el presupuesto 2010 como para financiar (y algo más) la pérdida de recaudación del evento nuevo de coparticipar el impuesto al cheque con costo fiscal para la Nación por $10.000 millones y el otro evento "nuevo" de no tener el Fondo del Desendeudamiento (FDA) por $25.000 millones. Esta es una alternativa.

Pero en realidad, el pago de la deuda pública debería ser también responsabilidad de las provincias. Casi toda su deuda está nacionalizada a tasa subsidiada, con la nación asumiendo el costo de pagar tasas de mercado con los bonistas privados y además todas sufren serios problemas fiscales por lo irresponsables que han sido en el manejo de la cosa pública durante la etapa de vacas gordas 2003-2008. De esta manera, la base de cálculo para generar los $25.000 millones del FDA debería ser la recaudación consolidada de la Nación más las provincias de $400.000 millones, lo cual requiere de un ajuste del gasto público más suave y compartido entre Nación y provincias. Esta sería la segunda alternativa.

Osea, lo que hay que hacer para poder pagar la deuda pública sin problemas es algo muy simple: congelar el gasto público (hoy es récord histórico) y ya está. Esta es la propuesta que debería hacerse al gobierno ahora que anda diciendo que escucha ofertas para pagar la deuda sin el FDA, en vez de la propuesta del diputado Francisco De Narváez o el ex Secretario de Hacienda de la hiperinflación de 1989, Mario Brodersohn, de colocar un bono medio compulsivo a los bancos que lo único que evita son los embargos de los holdouts y los fondos buitres, en el mejor de los casos.

Además de que congelando el gasto público se puede pagar la deuda sin andar psicopateando a la sociedad con la angustia de un nuevo default, el problema macro de corto plazo de Argentina vuelve a ser, cuando no, el nivel de gasto público. Sino, miremos el récord de presión impositiva ($400.000 millones de pesos anuales), la guerra por plata contra el campo de 2008 ($15.000 millones anuales), el robo a los que ahorraban en las AFJP ($20.000 millones anuales), la emisión monetaria creciente que va rumbo al Estado ($20.000 millones en 2010) y el zarpazo sobre el Banco Central ($25.000 millones en 2010)… y nada de todo eso alcanza.

Sino se lo baja en términos nominales, la devaluación, algún día lo volverá a hacer como tantas veces ya lo hizo a lo largo de nuestra historia por culpa de pésimas políticas económicas primero, y ya en el final del ciclo, por culpa de los "condicionantes políticos" (clientelismo y corrupción) que impiden el ajuste nominal. Parte de nuestra decadencia tiene que ver con que permanentemente la clase política argentina está a la búsqueda de mecanismos que permitan subir sistemáticamente el nivel de gasto público: hasta que la actividad económica no da más, suben los impuestos; hasta que no sufrimos una hiperinflación, emiten moneda y hasta que no defaulteamos la deuda, no paran de endeudarnos. Así el progreso siempre resultará complicado.

Los países que han prosperado en el largo plazo, en general, han tenido estados pequeños dedicados a la educación y salud básicas, bajos niveles de presión impositiva para que el sector privado disfrute del fruto de su esfuerzo, meritocracia política (a nosotros nos gobiernan los peores), alta exigencia educativa y mucha apertura de la economía (sin barreras para importar y sin prohibiciones para exportar).

¿Tenemos algo los argentinos que nos cuesta tanto rumbear para ahí?

Por José Luis Espert
Espert & Asociados
joseluis@espert.com.ar
www.espert.com.ar

 
 
 
 
 
 
 
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