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El perro del Bicentenario, Terrier de campo, el ratonero ARGENTINO

 
   
 

Nuestro país, nuestra Patria, va a cumplir doscientos años, y de pronto, para los más jóvenes, da la sensación de que la Nación Argentina, hubiera salido de una galera, caído en un meteorito o simplemente surgido por arte de magia.

Sería bueno explicarle a las nuevas generaciones, que todo es causa y efecto. Que los países son fruto del esfuerzo de sus habitantes y de quienes lo concibieron. Precisamente el hombre de campo, parece ser el más informado con respecto al origen de las cosas, ya que sabe de esperas, de tormentas, de heladas, alegrías y desengaños. Su cercanía con las cosas de la tierra, lo hace sabio. Utiliza la cosechadora pero también el sulky. Tiene celular pero entiende el mensaje de las nubes. Es este habitante quién sabe como ninguno la importancia que el perro tiene para el hombre de campo. Guardián ante la presencia de extraños, compañero en las marchas de a caballo, cazador en los ratos de diversión. Pero también es el perro, el celoso guardián de los galpones, silos, gallineros, preservándolos de alimañas. Ratas, ratones, comadrejas, culebras.

Desde tiempo inmemorial el hombre ha utilizado a los perros para estos fines. Se cree que desde tiempos neolíticos. Su adaptación a la naturaleza los ha hecho insuperables. América toda, recibió con la llegada primero de los colonizadores y luego de las importantes corrientes inmigratorias, varias razas adaptadas a la realidad que vivirían sus dueños. Vinieron primero los molosos que fueron usados para cazar las fieras desconocidas por ese entonces por los españoles. Llegaron también en los barcos los perros ratoneros, hoy denominados bodegueros andaluces, para indicar su procedencia. Revalorizados en España a partir del año 2000 como parte de un proyecto de recuperación de razas autóctonas. Estos primitivos perros habían llegado a España con los romanos, descendían del piculus romanus, un pequeño griffon, antecesor de los terriers tal cual como hoy se los conoce. En España y por instancia de la familia Domecq, dueños de las bodegas más famosas, estos perros se entrecruzaron con los famosos ingleses fox terrier smooth, en los que prevalece el color blanco. La familia seleccionó los ejemplares blancos y de cabeza negra, tal como hoy se promocionan. Pero es bueno acotar, que fuera de su propiedad, los campesinos utilizaban a los cuzcos patas cortas, overos, tricolores. Hoy la cinofilia española, recupera a los bodegueros en todas sus variedades, sean o no blancos y de cabeza negra. Las promociones realizadas en internet suelen confundir, pero es bueno saber que las especies animales, cambian y se mejoran en su constante contacto con la naturaleza. Hoy en el siglo XXI, experimentados criadores, basándose en sus propias experiencias y en el respaldo de las tesis de biólogos y zoólogos, rescatan en casi todo el mundo a estos magníficos perros cazadores de madriguera. En Chile, llamados terrier chileno, en Brasil, terrier brasileño, en Argentina, terrier de campo, el auténtico ratonero argentino. Un perro de 40 cm de alzada, pelo corto, suave, tricolor de blanco, negro y marrón, rabón y de orejas caídas.

Por qué decimos el auténtico ratonero, porque las otras dos razas inglesas muy conocidas, fox terrier smooth o pelo liso y fox terrier wire o pelo duro, también son excelentes cazadores. Pero son perros de origen inglés, importados al país y criados siguiendo las normas fijas de un estándar racial. Los terrier de campo, son el fruto del entrecruzamiento entre los cuzcos de patas cortas que descienden de los que trajeron los viajeros hace quinientos años y los incorporados a las estancias a partir de la segunda fundación de Buenos Aires. Un viajero europeo, cronista en América, llamado Musters hace referencia a la presencia de estos terriers en la Patagonia. Hay iconografía muy interesante que silenciosamente los rescata. Por ejemplo, algunos cuadros de Molina Campos, quién recrea los personajes y cosas del campo, incluyendo al ratonero. En el famoso y nuevo Museo de Areco, creado en homenaje a este pintor, precisamente el cuadro hecho en tamaño natural, muestra a dos perros, uno es un cuzco patas cortas, rabón y overo. En la conocida obra literaria Juan Moreyra, en la que su autor recrea las desventuras del personaje, mítico gaucho de la zona de Lobos en la provincia de Buenos Aires, aparece mencionado Cacique, su ratonero, famoso por acompañarlo sentado sobre su recado. Cuentan los memoriosos que el día que Moreyra fue atrapado y muerto por una Partida de "milicos", Cacique no estaba con él, por eso murió. Verdad o no, cuando Leonardo Favio filma “Moreyra” con Rodolfo Bebán como protagonista, utiliza un perro igual a Cacique. Hoy en estos tiempos, los ratoneros son para los chicos de la familia rural, el perrito del abuelo. El que escucha desde su rincón de la cocina, los relatos de la abuela, mientras la lecha tibia humea en la taza. Son los nietos los custodios de las tradiciones, incluida la recuperación de este "argentino olvidado" llamado terrier de campo.

Fuente:
Asoc. Arg. Terrier de Campo
terrierdecampo@yahoo.com.ar
Tel.: (02226) 422959

 
 
 
 
 
 
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