Brutalidad = Necedad, incapacidad, torpeza, violencia, rudeza, carencia de miramientos y civilidad.
Esto es lo que se puede registrar en los comportamientos y hechos visibles en una Argentina degradada en su convivencia social y en el aprovechamiento de su recurso ambiental, que además no logra dar SEGURIDAD ALIMENTARIA a toda su población.
Una actividad industriosa, como la llamaba Belgrano, promovida por las políticas públicas en todo el Mercosur, es considerada por nuestro gobierno y quienes lo asesoran como una actividad rentística que no agrega valor, ni genera desarrollo local.
¿Por qué la promueven entonces Brasil, Uruguay y Paraguay? ¿Por tener gobiernos conservadores aliados a las oligarquías?.
¿Por qué no aplican el altísimo nivel de retenciones que aplicamos en Argentina? ¿Por qué en Argentina no se agrega valor a los granos transformándolos en pollos, cerdos y otros alimentos para un mundo que los necesita? ¿Porque no quieren los productores agropecuarios, o porque no hay instalada una industria a escala para absorber esos granos para su transformación en carnes? Y ¿Por qué no se instaló esa industria como en Brasil que inunda el mundo con sus granos hechos pollos, cerdos, huevos, etc? ¿Por culpa del agricultor?.
El modelo agroexportador “primario” de inicios del siglo XX quedó desactualizado y superado no sólo políticamente sino tecnológica y socialmente. ¿O UATRE no reconoce la mejora del trabajador rural en la Argentina agrícola del trigo, el maíz, la soja y el girasol?.
Desde ya que en otras cadenas productivas hay mucho por hacer para que la base de la competitividad no sean los bajos salarios. Pero esto no sucede en la agricultura granaria “retenida” con las retenciones. Y digo retenida porque realmente está retenida en su expansión.
Poniendo sensatez al avance de la agricultura, con criterios de sustentabilidad ambiental y desarrollo humano local, la expansión se podrá seguir dando en la producción ya que el recurso ambiental argentino en amplias zonas, como también en Brasil, Uruguay y Paraguay, es inmejorable para hacer FOTOSÍNTESIS.
La Fotosíntesis potenciada con el trabajo y la tecnología, tanto en semillas como demás insumos y maquinaras, que incorpora el agricultor hoy enojado, puede captar cada vez más una radiación solar aún excedente e integrar un agua aún excedente con el CO2 sobreabundante en la atmósfera. Esta condición es privilegiada en un mundo demandante de alimentos.
Y nosotros en nuestro querido país aplicamos como política pública medidas que contribuyen al desaprovechamiento de la oferta ambiental y su consecuencia derivada de producir menos granos para su transformación en alimentos. ¡Qué brutalidad!.
La pregunta interesante sería. ¿Cómo armamos una plataforma industrial para el procesamiento de esos granos en productos de más valor además de los aceites y harinas proteicas que ya producimos? Pero no sobre la artificialidad de sacarle a uno para darle al otro.
Otras preguntas interesantes son. ¿Cómo se acompañará a esa industria procesadora de granos para que sus productos alimenticios lleguen a las góndolas del mundo?.
¿Cómo hacer para que TODOS los argentinos puedan comprar sus alimentos en las góndolas locales? ¿Con retenciones?.
Claramente las retenciones no han impactado sustantivamente en la capacidad de compra del consumidor en la góndola local, aunque sí en la del molino harinero, industria láctea, pollero, etc., evidenciando un aumento del margen en la intermediación.
La SEGURIDAD ALIMENTARIA es un OBJETIVO insoslayable, y de enorme jerarquía en un país donde los salarios de gran parte de la población son bajos. Esto deriva en que esos salarios se adjudiquen en gran proporción a alimentación. Y ni hablar de la enorme dificultad para una importante cantidad de personas sin salario.
Políticas públicas para desplegar el sistema agroalimentario argentino es más que políticas para el eslabón productivo del campo. Ese eslabón está vinculado en una cadena de agregación valor que a su vez está enmarcada en un contexto que la integra como sistema.
Una cadena requiere, para contribuir al bien común, aceitar las tensiones entre eslabones de la misma mediante un ordenamiento de sus interacciones que las hagan previsibles, institucionalizadas y de bajo costo transaccional.
La discrecionalidad espasmódica tanto de algún eslabón que tome una posición dominante que le permita imposiciones, como de un estado que ejercite su poder atentando contra una coordinación competitiva, es una enorme debilidad.
Si al estado le hace falta plata para atender el presupuesto hablémoslo con claridad. Tomarla discrecionalmente descalificando al productor, atentando contra el aprovechamiento del recurso ambiental disponible que deriva en menor producción, intentando hacer funcionar la cadena mediante subsidios, compensaciones, aperturas y cierres de exportaciones generando imprevisibilidad, y ahora intentando “conurbanizar” provincias y municipios rurales para su alineación al poder central disfrazando esto de federalización, no contribuyen al objetivo de bien común que el mismo gobierno declama y que comparto (el objetivo).
La discusión en el Congreso sobre la forma de armonizar las distintas necesidades e intereses para lograr el bien común se hace indispensable.
Responder a la violencia de negar abrir una conversación política para encauzar el temor que genera la perspectiva de desaparecer como agricultor para los “Autoconvocados”, similar a la violencia que implica la desprotección de muchas personas en el conurbano bonaerense y demás conurbanos, con violencia verbal u obstaculizando la circulación en las rutas es degradación social.
Cerrar el espacio para la violencia es una responsabilidad de todos y, a la vez, una posibilidad de abrir un proceso de integración nacional sostenido en la paz. Paz que derivará de rescatar la esperanza de proyecto para TODOS los argentinos, a construir en la diversidad y el diálogo superando la fractura que se insinúa.
La Paz en una comunidad de vida digna para todos es posible. Dialoguemos con respeto y apertura como para promover el encuentro nacional detrás del bien común.
Por Enrique Seminario
esemi@fibertel.com.ar
Mayo de 2009 |